Fortaleciendo el tejido social en la propiedad horizontal: Un enfoque integral para la convivencia.
Como administrador público, reconoce la importancia crucial de fortalecer el tejido social en nuestras comunidades, especialmente en el contexto de la propiedad horizontal. Unir los esfuerzos de lo público, lo privado y la comunidad es fundamental para construir entornos seguros y resilientes que promuevan la convivencia pacífica y el bienestar de todos sus miembros.
En este esfuerzo, debemos prestar atención especial a las poblaciones más vulnerables:
Mujeres, niños, niñas y adolescentes: La protección de esta población exige una acción coordinada para prevenir y atender situaciones de violencia intrafamiliar, abuso y discriminación.
Adultos mayores que viven en soledad: Es vital crear redes de apoyo que combatan el aislamiento social y promuevan el acceso a servicios de salud, recreación y compañía.
Personas con enfermedades mentales: Debemos brindar apoyo a las familias que tienen integrantes que sufren de depresión u otras enfermedades mentales, facilitando el acceso a tratamientos y promoviendo la comprensión y la inclusión dentro de la comunidad.
Para lograr estos objetivos, es esencial generar instrumentos que faciliten la acción conjunta de diferentes actores:
Equipos psicosociales públicos: Estos equipos, dotados de profesionales capacitados, pueden brindar apoyo en la prevención y atención de situaciones de riesgo, así como en la promoción de la salud mental y la convivencia pacífica.
Voluntarios de la comunidad: El compromiso de los residentes es clave para la creación de redes de apoyo, la organización de actividades que fomentan la integración y la solidaridad, y la detección temprana de situaciones que requieren atención.
Algunas estrategias concretas que podemos implementar:
Espacios de diálogo y encuentro: Promover la creación de espacios donde los residentes puedan compartir inquietudes, proponer soluciones y construir lazos de confianza.
Programas de sensibilización y capacitación: Orientados a la prevención de la violencia, la promoción de la salud mental y el desarrollo de habilidades para la resolución pacífica de conflictos.
Redes de apoyo: Facilitar la creación de redes de apoyo entre vecinos para la atención de necesidades específicas, como el cuidado de niños, el acompañamiento a personas mayores o el apoyo a personas en situación de vulnerabilidad.
Alianzas con instituciones: Establecer convenios con instituciones públicas y privadas para brindar servicios de atención psicosocial, asesoría legal y capacitación a la comunidad.
Fortalecer el tejido social en la propiedad horizontal es una tarea que nos compete a todos. Al trabajar juntos, podemos construir comunidades más seguras, inclusivas y solidarias, donde todos sus miembros se sientan protegidos, respetados y valorados.

Un diagnóstico acertado de lo que sucede dentro de los conjuntos residenciales, situaciones a las que no es ajena la Propiedad Horizontal en Madrid Cundinamarca.
ResponderBorrarLas estrategias que usted propone, dr Puerto, son muy acordes, adecuadas y coherentes sin embargo es importante mencionar que se debe atender una problemática latente en los conjuntos, y es la indiferencia por parte de los administradores y gran parte de los consejos de administración frente a estas problemáticas.
Los administradores deben ser integrales y no se deberían dedicar meramente a lo "administrativo" en términos financieros y/o ejecutivos, sino que si aporte social debería ser propender por aplicar estás estrategias que usted propone para procurar una convivencia lo mejor posible dentro estas comunidades que alojan cientos y miles de madrileños cada una.
Los Planes de Desarrollo Municipales deben contemplar está situación y darle su espacio a la Propiedad Horizontal sin darle la espalda ni ignorar sus necesidades, siempre que hoy son el 70% de la población madrileña.
Gracias, dr Puerto, por pensar en ello.